clubautoclasico

Red de aficionados a los vehículos clásicos e históricos.

Soy un aficionado a los coches clásicos desde que tengo uso de razón, y en especial a los descapotables biplaza. Después de pasar por los típicos coches de iniciación, en mi caso un Citroen GS y un 600, ambos de segunda mano – este último más por conveniencia que por querencia, aunque acabé enamorándome de él - pasé al que siempre quise y podía permitirme dentro de mi economía: un SEAT 850 Spider colorao.


El Spider fue la niña de mis ojos durante todo el tiempo que lo tuve y lo quería más que a una novia. Y como cualquier novia, alternaba satisfacciones – era el más molón de mi barrio, Moratalaz - con frustraciones – estaba cascado, no era muy fiable mecánicamente y yo estoy lejos de ser un manitas, más bien soy un manazas.

Pero las satisfacciones vencían por goleada. Y ya me picó el gusanillo y nunca me abandonó.

Tuve que abandonar, no sin pena, el Spider, que me sigue pareciendo uno de los coches con la estampa más maravillosa que se han hecho en la historia del automóvil, ( y no descarto perseguir uno en el mejor estado que pueda encontrar cuando vuelva a España) y como no tenía ninguna necesidad de coche, pues para mí son un placer más que una utilidad, me quedé una temporadita en dique seco.

Cuando me solté económicamente, el siguiente de la lista fue un Fiat Barchetta, una solución de compromiso entre un clásico de verdad y algo que no me obligara a tener el taller como segunda casa. Aunque todavía lo conservo durmiendo el sueño de los justos en mi casa de Madrid, nunca se acercó a las sensaciones que tuve con el Spider. Lo siento, Barchetta.


Y hace unos años los avatares de la vida me llevaron a San Francisco, que es lo más cercano al paraíso para un amante de los clásicos: hay oferta, afición y cultura. El clima acompaña, pues no es ni muy frío ni muy caluroso, los clásicos se ven por la calle y se sacan los festivos por las maravillosas carreteras que rodean San Francisco: Napa, Sonoma, y la espectacular carretera que corre paralela a la costa del Pacífico, la 1.

Así que aprovechando la circunstancia me animé y me hice con otro de mis sueños: un MGA MKII del 62, Old English White y en maravilloso estado de conservación, por prácticamente la mitad de lo que cuestan en España. Lo disfruté como un enano hasta que me decidí a crear mi propia empresa aquí y me comían las hormigas de trabajo, con lo cual no podía sacarlo como a mi me hubiera gustado.


Duerme bien cuidado bajo una lona en el garaje. Pero me he prometido darle un repaso y empezar a sacarlo esta primavera. Espero que pueda.

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Comentario por Jose Antonio el julio 2, 2009 a las 3:46pm
Muy bonita historia Ezequiel.
Los clasicos tienen algo que a los coches de hoy dia les falta.
Comentario por Ezequiel Trivino el julio 3, 2009 a las 7:58am
Gracias, Jose Antonio. Al final me he despejado un poco, le he quitado la lona al MG y lo disfruto, aunque menos de lo que deseara, por las maravillosas rutas californianas. Un abrazo.

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